miércoles, 6 de junio de 2012

Contesta

Estaba observando hacia la ventana, el meneo del árbol de hule, la negrura del cielo, cuando llegó tu mensaje, me sacó de mi estado de ensimismamiento, lo curioso es que pensaba justo en ti.

Te has dado cuenta que últimamente he estado perdiéndome en la difícil tarea de ver hacia ninguna parte. Es que en el espacio exteriorizo mis pensamientos, ahí toman forma muchas de las imágenes mentales que siempre me acompañan.

Me resulta curioso, cuando me doy cuenta, que puedo estar viendo a través de los ojos, pero el cerebro está viendo una imagen completamente distinta, la de mis pensamientos.

Lo que estaba pensando cuando me interrumpió tu mensjae es que nos hemos vuelto muy unidos, es como esperar a que nos hablemos para empezar el día, y durante las horas de luz hablar de varias cosas sin sentido para nadie, sólo para nosotros dos, a tal grado que si alguien nos preguntara de qué hablamos, contestaríamos sin dudar: de nada.

Muchas veces la imagen mental que veo en mis letargos eres tú, creo que lo hago para tener o hacer pensar que tengo un interlocutor y que no me estoy respondiendo yo solo. Pero ya me es difícil distinguir. Después de todo, la atención que pones a mis palabras merece ser correspondida con toda mi inspiración; no cierres los ojos ni dejes de responderme, pueden creer que sigo hablando solo, pero mientras te vea y me contestes sabré que esta habitación sin luz es un universo.

lunes, 4 de junio de 2012

Amigos

Ha crecido tanto la necesidad de pasar mucho tiempo en internet, o por lo menos de estar pendiente de correos, redes sociales, mensajes y demás, que las relaciones han cambiado mucho, en el caso de la amistad; conoces personas de alguna manera, encuentras afinidades, conversaciones interesantes. Influye también lo que tantas veces he platicado con mi amigo Pito Pérez-Prado, referente a que las personas al estar detrás de una pantalla sienten más seguridad, incluso pierden inhibiciones; hay también quienes pueden fingir ser alguien que no son y en ese caso son personas con una vida vacía que intentan llenar con mentiras.
Pero si se llegan a crear vínculos de amistad, una amistad diferente, donde en tu mente puedes crear una imagen de esa o esas personas, y que a fin de cuentas se forma con la esencia de sus palabras, con el trato que aunque no es físico, también puedes sentir el afecto; y aunque bien, un emoticón o un mensaje nunca van a sustituir a un abrazo cálido, una salida de amigos de esas donde hablas de todo y de un momento a otro pasas de la nostalgia a reír hasta que duele el estómago; la vida va cambiando, también la manera de conocer a la gente.
A mi vida han llegado personas que se han convertido en grandes amigos, sin olvidar claro los conocidos de forma ‘tradicional’; coincidiendo en los mismos proyectos, por trabajo, casualidad, o simplemente empezando con un simple saludo en una red social, y que hoy forman parte de mi vida y espero lo estén siempre.
Un verdadero amigo, no importa de la manera en que llegó, es un hermano que la vida te permite elegir!!

martes, 29 de mayo de 2012

Solo

Mientras preparaba la ropa para iniciar el día, miraba por instantes el cuerpo desmadejado en la cama, la sábana dejaba a la vista una pierna, los brazos, parte de la espalda y su rostro estaba perdido bajo el cabello, Había visto la escena muchas veces pero no dejaba de sentirse maravillado ante la imagen.

Recordaba cuando se habían conocido, el primer vistazo había sido de rechazo hacia él y de curiosidad hacia ella. El rechazo era algo común para él, las personas sólo lo aceptaban hasta después de un tiempo de convivencia, y no todos, por eso no reparaba en las muestras de rechazo, sabía que con el tiempo podía ganarse la confianza de quien quisiera. La curiosidad se despertó en él al ver a una mujer con actitudes y maneras de niña y con un aspecto que, a leguas se notaba, no encajaba con el medio donde estaban, era como ver una mariposa en medio de un enjambre de abejas.

Permanecía inmóvil observando las gotas de agua escurrir hasta la coladera, su mente estaba saltando en recuerdos sin ningún orden en el tiempo, de los calurosos días en que los paseos terminaban con un baño juntos, a las escapadas en invierno con un refugio de capas de ropa que lo único que dejaban a la vista era los rostros enrojecidos de ambos, pasando por las tardes interminables hablando de nada.

De los monólogos infinitos de ella mientras él representaba con escenas mentales lo que escuchaba, luchando por mantener la atención en las palabras de ella y al mismo tiempo ausentándose en sus pensamientos, como en ese momento en la regadera.

Terminó de vestirse y se acercó a despedirse de la silueta, donde aún dormía el recuerdo.

martes, 22 de mayo de 2012

De Arte!


No sé en que momento me dio por escribir, mmm si sé, por mi amigo y cómplice Pito Pérez-Prado (de esos amigos edición limitada), no sé si sea buena o mala, generalmente la manera de como me gustaba expresarme era con el alma plasmando en un lienzo, ahí se queda todo lo que pienso y siento, mis más grandes secretos escondidos en color, tristezas camufladas en grises, nostalgia, alegría, frustración, deseo, mis aciertos y errores, amor y desamor, homenajes a personas que ahora ya no están, recuerdos, trozos de sueños, pinceles y colores que me han acompañado desde niña, imágenes que salen de la nada y de todo, seres imaginarios, inspiración, ideas..  mi muy particular forma de sentir y de interpretar mi realidad.
Hoy, les toca hablar a un par de cuadros, dos estilos muy distintos, pero cada uno que pinto.. es mi favorito! =) 

       

Fantasmas


Cualquier reencuentro produce sentimientos, uno o muchos, la mayoría de las veces agradables, y amargos en otras ocasiones, todo depende de lo que esperemos de ese reencuentro, si es lo que esperamos y, por supuesto, de la forma en que quedó la relación.
Hoy me voy a referir solamente al sentimiento agradable, tal vez en otra ocasión sea bueno hablar de lo desagradable. Da gusto saber que podemos dejar una impresión en otra persona, lo suficientemente buena para que quiera volver a verte y, de darse la oportunidad, se alegren ambos por compartir unos momentos.
No me hubiera imaginado que podría despertar en ti esa alegría y para mí, de inicio, fue satisfactorio y despertó felicidad. Mientras te contaba, en esa mesa apartada, lo que había sucedido y perdía la vista hacia más allá del ventanal, recordando cada uno de los episodios que relataba y, hasta cierto punto, reviviendo todo lo desagradable, empecé a experimentar ese bienestar que te invade cuando te despojas del lastre que has venido arrastrando.
Un exorcismo, o así lo interpreto, así lo imagino, expulsas de tu cuerpo esos demonios que, aunque pequeños pueden pasar desapercibidos, cuando se acumulan terminan por tomar tu personalidad y presentarse ellos como si fueran tú. Tristeza, rencor, ira, pena, amargura, van reduciendo tu carácter a un mero asomo de personalidad y lo que debieran ser rasgos se convierten en ti y tú te conviertes en prisionero.
Todo eso pensaba mientras el último resabio de esos fantasmas salían con las palabras y tú escuchabas entre sorprendida y agradecida por confiar en ti, lo bueno es que el mal sabor lo podía matar con el regusto del café.
Mientras veía hacia el ventanal, en realidad no observaba nada pero estaba tratando de dibujar en el espacio lo que sentí al compartir contigo, y contemplaba a los fantasmas mientras se alejaban, al menos por ese momento.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Tus ojos

Mientras me observabas hablar y hablar, me di cuenta de algo: sigo despertando en ti ese sentimiento de emoción que te hace caminar con pasos vacilantes. Parecías escuchar a alguien que tenía la verdad absoluta, ignoro si ponías atención a lo que te decía, pero no apartabas tus ojos de mis labios, los únicos momentos en que ponías tus ojos en otra parte era cuando yo los buscaba para seguir hilando la conversación. Ya sabes, esa vieja costumbre de observar los ojos de quien me escucha.
Ya te lo había dicho, percibo más lo que los ojos expresan que lo que los labios ocultan, sobre todo cuando los reprimen. Para empezar noté que estabas feliz de vernos otra vez, ¿cuánto tiempo había pasado? En tus palabras había rasgos vagos de emoción, pero tus ojos gritaban.
Que si soy vanidoso, bueno, a veces es una cualidad y no un defecto, o pecado dentro del catálogo de la Iglesia, y es parte de lo que te atrae; pero volviendo a tus ojos, te puedo decir que, aunque me dejaste hablar tanto tiempo, en realidad me respondías con las miradas, el brillo que tenías no era el reflejo de las luces, venían desde dentro, nunca te lo había dicho pero tu mirada parece una ventana abierta y nítida a tu interior.
A cada respuesta contenida, tus ojos se abrían más y brillaban con más intensidad, y se detenían en cada parte de mi cara, como queriendo descubrir cualquier rasgo nuevo, o grabarla, no lo sé, cuando veías mis labios por un momento pensé que ibas a pedir que parara de hablar, pero nuevamente tu mirada se desvió cuando notaste que te había descubierto, mirándome, otra vez.
Te diste cuenta que sigo siendo el mismo, todos estos años después, pero no te pude decir que en ese tiempo hubo momentos de inmensa tristeza y extravío, no era el momento, ni el lugar, y lo único que importaba era que tus ojos sonreían al saber que me he divertido, mejor así.
Los tragos amargos los dejamos para otro momento, si aceptas.

lunes, 14 de mayo de 2012

Completando la historia

El encuentro terminó a los pocos minutos, eran sólo unas cuantas calles, los suficientes para sintetizar 24 años, pero un espacio diminuto para meter 24 años
- Taxi ¿Quiere  taxi?
- Si – Suben  al carro
- Tú eres Pito, ¿verdad?
Pito voltea a verlo, tratando de reconocerlo, esforzándose para vencer la somnolencia y la oscuridad de esa madrugada, sorprendido por el comentario y sospechando, en esos tiempos de violencia e inseguridad, de alguna mala pasada. Al fin, después de unos segundos, con recelo pregunta:
- ¿Quién eres?
- Soy Pancho, fuimos juntos a la escuela.
- ¡No juegues!! – Observa su rostro, ahora con barba de candado, pero las mismas facciones que recordaba de aquel niño bajito, de risa fácil y frases ocurrentes  – Es verdad, ¿cómo estás?! ¿qué ha sido de ti?...

Encontrar a personas que durante una sexta parte de tu vida fueron parte de tu cotidianeidad, pero que el resto del tiempo no sabías de ellos, salvo por vagas referencias, te produce una ráfaga de sentimientos y una descarga de recuerdos que, ni cuenta te habías dado, ahí se encontraban.
Sin importar el grado de amistad que hubieras mantenido con esas personas, es imposible no asociarlas con tus recuerdos, instantes que desatan una reacción en cadena de otros instantes fotografiados. De segmentos mal acomodados que se presentan sin orden cronológico, pero que, en su momento, representaron un episodio lo suficientemente importante para quedar registrado en algún rincón de la memoria.
Te produce alegría saber que hay personas que se acuerdan de ti, y que son capaces de reconocerte sin importar cuánto hayas cambiado –o cuánto crees haber cambiado- y el tiempo transcurrido. También saber qué pasó con esas personas durante tanto tiempo, es como colocar un bloque en un rompecabezas que estuvo incompleto, aunque no lo hubieras notado, y que se está finalizando.
La nostalgia es inevitable al recordar, y no creo necesario abundar en un sentimiento que puede ser agradable pero que casi siempre va pegado a la tristeza, agridulce pues.
La historia personal de cada uno, es una enorme línea que va dibujándose por el simple paso del tiempo, y que se mueve por la interacción con otras líneas, con otras historias, y que va dejando espacios a causa de esas interacciones, volver la mirada atrás y darte cuenta que esos espacios se van llenando y que, por tanto, va siendo completa, te deja esa sensación, la de saber que tu historia, poco a poco, está completándose.